Empecemos reconociendo una cosa: el mundo moderno no sería realmente moderno si no hubiéramos tenido la presencia de un material tan dinámico como el plástico. 

Su valor en campos como la medicina, la tecnología o el transporte son incuestionables, y la versatilidad de sus aplicaciones no conoce fin. 
El problema no es su utilidad, si no las consecuencias que ha desembocado el exceso en su consumo.
Y la afectada más directa es la naturaleza.

El plástico convencional no se biodegrada. Nunca.

El conflicto principal con este material es que no se degrada. Con el paso del tiempo, únicamente se va desintegrando en partículas cada vez más pequeñas. Cuando éstas son inferiores a 5 mm se convierten en lo que denominamos “microplásticos”. 

Éstos han colonizado el planeta: desde lugares remotos como la Antártida hasta ser presenciado en el organismo interno de la fauna que habita en los mares y océanos, convirtiéndose en un problema que ya no podemos ignorar. 

Casi todo el plástico que se consume es de un solo uso.

Más de la mitad de la producción anual de plástico se destina a envases de un solo uso. ¿Cuántas veces no hemos acudido a grandes superficies de alimentación como Mercadona y Lidl y hemos observado que, irónicamente y a pesar de su músculo financiero, aún embalan prácticamente todas las frutas y verduras en plásticos innecesarios?

No es fácil cambiar los hábitos, y mucho menos el mundo. No obstante, desde KWIX creemos que es posible que todos aportemos nuestro granito de arena e intentemos cambiar nuestros hábitos de consumo.

¿Cómo podemos reducir nuestro uso de plástico?

Puedes empezar explorando nuestra selección de artículos ecofriendly que hemos preparado con un cariño especial.

 

Todas las Categorías